Conversatorio
“Alcance e impacto de los resultados de las elecciones presidenciales del 30 de mayo. Una visión desde la academia” Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga - ICP Junio 10 de 2010
Objetivo del conversatorio
Como continuación del conversatorio titulado “Aciertos y desaciertos de la actual campaña presidencial. Una visión desde la academia”, desarrollado el pasado 12 de mayo, dos semanas antes de la primera vuelta electoral; el Instituto de Ciencia Política - ICP llevó a cabo un segundo conversatorio sobre elecciones presidenciales bajo el nombre “Alcance e impacto de los resultados de las elecciones presidenciales del 30 de mayo”, que contó con la participación de los siguientes expertos: Patricia Muñoz Yi, profesora asociada y directora de la especialización en Opinión Pública y Mercadeo Político de la Universidad Javeriana; Rubén Sánchez David, profesor titular de las facultades de Ciencia Política y Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, y Luis Carvajal Basto, ex ministro de educación, presidente de la Fundación por un Nuevo País y columnista del periódico El Espectador. El cuatro ponente invitado, Jorge Londoño de la Cuesta, gerente de la firma encuestadora Invamer Gallup, presentó sus excusas por no alcanzar a llegar al debate. Al igual que en la primera ocasión, la moderación del conversatorio estuvo a cargo de la directora ejecutiva del ICP, Marcela Prieto Botero.
Principales conclusiones
En su intervención, la profesora de la Universidad Javeriana PATRICIA MUÑOZ, hizo mención de los siguientes temas: En primer lugar, el voto de los grandes centros urbanos fue el responsable del aumento de la participación: según un estudio orientado por la profesora Muñoz sobre los resultados de las elecciones en primera vuelta en los 21 centros urbanos con mayor peso en el censo electoral -alrededor del 70%-, el voto aumentó en estas ciudades entre el 1 y el 8%, lo que se tradujo en un aumento del 4% de la participación a nivel nacional. Lo significativo, sin embargo, no fue sólo el aumento del voto sino la dirección que éste tomó, pues aunque se preveía que el llamado voto de opinión sería más favorable al candidato del partido Verde, Antanas Mockus, al final éste terminó engrosando, en un porcentaje alto, los números de Juan Manuel Santos, representante de partido de la U. De otra parte, el aumento de la participación en los centros urbanos contrastó con la disminución de las votaciones en las zonas rurales y los municipios pequeños, de votantes históricamente vinculados a los partidos tradicionales, fenómeno que deberá ser estudiando en detalle por las facultades de ciencia política. Segundo, gran coalición nacional propuesta por el candidato Juan Manuel Santos: según la profesora Muñoz, son varios los propósitos de este llamado a la unidad nacional: i) asegurar el apoyo de un número adicional de congresistas, lo que garantizaría mayor legitimidad en el ejercicio de gobierno, ii) interés del candidato Santos de crear un gobierno con identidad propia, reconociendo y haciendo uso de las estructuras partidistas, iii) dado que Santos no cuenta con el liderazgo personal que ha caracterizado al presidente actual, Álvaro Uribe Vélez, en sus ocho años de mandato, un gran acuerdo de coalición nacional le permitiría acercarse a nuevos sectores y generar mayores confianzas y, iv) finalmente, el llamado a unidad nacional podría responder a una hipótesis manifiesta por la profesora Muñoz, en el sentido de que la denominada coalición uribista, que no sólo ha respaldado al Presidente sino que significó un buen número de votos en la cuenta de Santos, pueda fracturarse a mediano o largo plazo, lo que obligaría a Santos a garantizar el apoyo de partidos como el Liberal y Cambio Radical, entre otros, que se mantengan a su lado en el ejercicio de su gestión. Esta hipótesis, indica la doctora Muñoz, surge ante la incertidumbre de cuál será el papel de un ex presidente como Uribe, que dejará su gobierno con una favorabilidad de más del 70% y que, sin lugar a dudas, querrá seguir jugando un rol decisorio en la vida del país.
En esta misma línea, la profesora Muñoz esbozó algunos elementos de la personalidad de Santos que reforzarían la idea de un gobierno con estilo propio: i) Santos pertenece a las élites política y económica del país y tiene con ellas una comunicación directa, no es dependiente ni mandadero de ellas y eso le permite un juego con mayor autonomía y libertad, ii) con el antecedente de la reelección de Uribe, Santos ya parece mandar señales de querer estar en la Casa de Nariño por más de cuatro años, para lo cual aprovechará su fórmula vicepresidencial Angelino Garzón para acercarse y ganar legitimidad ante sectores sociales excluidos en el anterior gobierno (Garzón ha sido sindicalista, ministro de trabajo y representante por Colombia ante la Organización Internacional del Trabajo - OIT), iii) existe un marcado interés por parte del candidato Santos de cambiar la imagen internacional del país, comenzando por el discurso de prudencia hacia los países vecinos, el tema del respeto por los derechos humanos y el apoyo a los tratados comerciales y, iv) finalmente, Juan Manuel Santos tendrá que de alguna manera u otra distanciarse de los temas del gobierno Uribe que generaron mayor cuestionamiento, si quiere forjar una imagen fuerte e importante por él mismo.
No hay que olvidar, como lo mencionaron varias personas del público, que en un sistema presidencialista el candidato ganador “toma todo”, y que en el ejercicio de gobierno es donde se ven las particularidades y los juegos de poder. Caso concreto ha sido el gobierno de Lula Da Silva en Brasil, que al ver los grandes retos del gobierno dio un giro en su discurso y se rodeó de las personas técnicas necesarias para desarrollar un sistema político democrático, de economía de mercado.
Tercero, distribución de votos de los candidatos perdedores: según Patricia Muñoz, no va a ser posible extrapolar los votos de los candidatos perdedores de la forma como lo suponían las encuestas antes de primera vuelta. Según las empresas de medición de opinión pública, Mockus recibiría para segunda vuelta el 38% de los votantes del candidato Germán Vargas Lleras (partido Cambio Radical), el 63% de Gustavo Petro (Polo Democrático Alternativo), el 57% de Rafael Pardo (Liberal), el 48% de Noemí Sanín (Conservadora) y el 34% de otros candidatos; mientras Santos el 35% de los votantes de Vargas, el 22% de Pardo, el 32% de Noemí y el 17% de los demás. Sin embargo, las últimas alianzas y el hecho de que Juan Manuel Santos hubiera doblado a Mockus en número de votos, indican que la gran mayoría de votos se sumarán al ganador.
Tampoco se prevé que la participación aumente, pues no se visibilizan elementos de movilización y cohesión social con la capacidad de cambiar el patrón de abstención, característico de la cultura política en Colombia.
De otra parte, la doctora Muñoz llamó la atención sobre el llamado voto duro, es decir, ese 25% de votantes que en primera vuelta optan por el candidato de su predilección y que, en caso de no llegar a segunda vuelta, terminan convirtiéndose en voto en blanco o en abstención. Este es el voto del votante que no migra, que no se traslada.
En cuarto lugar, la profesora de la Universidad Javeriana hizo mención al sistema de partidos, indicando que estamos en una transición de un pluralismo polarizado, instaurado por Uribe en sus ocho de gobierno, a un pluralismo limitado, que parece tener todas las características definidas por los teóricos de la ciencia política: partidos de coalición, tres o cuatro partidos relevantes, posiciones que tienden hacia el centro, oposición unilateral (únicamente uno o dos partidos en la oposición) y distancias ideológicas pequeñas y moderadas entre uno y otro partido.
Ese pluralismo limitado, a diferencia del pluralismo polarizado del gobierno Uribe, es fruto de dos fenómenos: i) la reforma política de 2003, que trajo consigo cambios en la ingeniería electoral como el umbral, la lista única y la cifra repartidora, y ii) la ley de incentivos y de financiación de campañas del año 2005.
Esto se complementa con lo dicho por algunos de los asistentes al conversatorio, que manifestaron los cambios que deberán vivir internamente los partidos políticos, a fin de ser capaces de captar, interpretar y representar los diversos intereses de la sociedad.
Otro hecho relevante de mencionar fue que, después de muchos años, cada uno de los grandes partidos contó con candidato propio, lo que resulta de gran importancia para el juego democrático. Esto además demuestra la utilidad de la segunda vuelta y de la coalición o suma de fuerzas que se busca con ella. Es decir, que los dos partidos extremos queden por fuera del contexto y entre los demás se puedan construir Pasando a otro tema, al ser preguntada sobre el papel de la publicidad y el mercadeo político en las campañas, Patricia Muñoz manifestó que es muy importante llevar a cabo procesos de evaluación interna, para mirar el impacto de los mecanismos utilizados y los procesos de formación y participación política. En el caso de la campaña Santos mencionó, que si bien por la premura de los hechos no hubo tiempo de analizar las consecuencias del cambio de estrategia, hoy se sabe que ésta dio resultados. En el caso de Mockus, de otra parte, se evidencian algunos aprendizajes, aunque la candidatura parece no haber comprendido a cabalidad que para gobernar hay que ganar primero la campaña.
Otro elemento en el que la profesora Muñoz hizo gran énfasis fue en la interpretación errónea de la campaña política como escenario para la pedagogía electoral, muy notoria en el caso de Mockus, porque si bien ese es un objetivo altruista de la mayor importancia, los breves tiempos de campaña hacen que esta se convierta en un acto comunicativo del candidato con el elector, momento a través del cual se hacen propuestas concretas para convencerlo de depositar en él su confianza.
Paso seguido, se dirigió al auditorio el profesor de la Universidad del Rosario RUBÉN SÁNCHEZ. En primer lugar, el profesor Sánchez planteó la pregunta sobre la capacidad real que tienen las encuestas de identificar y proyectar las tendencias electorales, tema que ha despertado sentidas críticas de analistas y electores en las últimas semanas. Frente a este aspecto mencionó que, si bien las encuestas son indicativas de los posibles resultados, hay que ir más allá de los simples datos estadísticos y explorar los intereses sociales y las estructuras demográficas que dan cuenta de los intereses y necesidades reales de la población, y que vistos en detalle permiten predecir resultados más certeros. En ese sentido, mencionó como ejemplo dos de las proyecciones hechas por diferentes firmas encuestadoras antes de la primera vuelta electoral y que fueron refutadas el 30 de mayo. De una parte, el hecho de que los votos de los candidatos Juan Manuel Santos y Antanas Mockus estaban perfectamente diferenciados por estratos sociales, cuando en realidad Santos arrasó en todos los estratos y zonas geográficas y, de otra parte, el comportamiento de los jóvenes y primivotantes, que si bien parecían constituirse en los electores naturales de Mockus, no salieron a votar en las proporciones anunciadas en las redes sociales y el voz a voz, lo que el ponente calificó como un típico comportamiento de la juventud díscola e inmanejable.
De otra parte, el profesor Sánchez mencionó el peso de un cierto voto amarrado, proveniente de la campaña de desinformación y temor con respecto a la posible finalización de programas sociales como Familias en Acción, que hizo que beneficiarios actuales y potenciales emitieran su voto por el candidato gobiernista y en contra de Antanas Mockus.
Un tercer tema mencionado por el expositor fue su preocupación por la brecha que se viene abriendo entre los partidos políticos y los congresistas, que se hizo aún más evidente con los resultados de estas elecciones. Si bien es cierto que los congresistas apoyaron el desarrollo y participaron en las consultas internas de sus partidos, el pasado 30 de mayo votaron por el partido de la U, fenómeno que el ponente denominó “Criptosantismo”.
A propósito del resquebrajamiento de los partidos y su relación con los congresistas, Sánchez enfatizó en que a pesar de que las elecciones son rituales que apelan a las emociones, la actividad política no puede descansar únicamente en esas emociones sino que exige la presencia de estructuras partidistas fuertes, capaces de corregir autoritarismos o arbitrariedades.
Tampoco se puede olvidar que si bien Santos cuenta con casi el 84% del apoyo parlamentario (de los partidos que han manifestado hasta el momento adhesión a su campaña), las realidades regionales son diferentes a las nacionales, y los congresistas deben responder por demandas de sus electores en el ámbito local, que no necesariamente coincide con lo que se está pensando en la capital.
En cuanto a la propuesta de gobierno de unidad nacional del candidato Santos, el ponente manifiesta no entender los pormenores y alcances de la propuesta. Lo mismo expresa de la actitud del partido Verde de rechazar cualquier intento de coalición, en el entendido de que la política es una arena natural para la construcción de alianzas.
Pasando a otro tema, el ponente dijo sentirse preocupado por la soberbia y sobrades del gobierno nacional incapaz de autocrítica, y por la pretensión de Juan Manuel Santos de poner al país al mismo nivel de los Estados Unidos, cuando en la reciente visita a Colombia de la secretaria de Estado de Estados Unidos Hilary Clinton, Santos sugirió veladamente ser considerados como socios estratégicos y no simples receptores de la ayuda internacional.
Al ser interpelado por uno de los asistentes sobre su visión de las relaciones Estados Unidos - Colombia, el ponente complementó su presentación diciendo que el país debe ser consciente de que los temas de agenda internacional de los dos países no van por la misma línea, pues mientras el presidente de Estados Unidos Barack Obama viene incluyendo nuevos temas como el acercamiento al mundo musulmán, la política nacional de salud y el tratamiento a los inmigrantes, Colombia insiste en el tema de la lucha contra el terrorismo como el principal y casi único elemento de la agenda. Según el ponente, si bien la teoría del Réspice Polum sigue siendo dominante, Colombia no puede decir que está en igualdad absoluta con el país del norte. Finalmente, el profesor Sánchez se refirió a los resultados electorales para segunda vuelta, argumentando que con un porcentaje tan alto a favor de Juan Manuel Santos, la percepción ciudadana es que todo está resuelto (“las cartas están echadas”), razón por la cual los resultados no cambiarán mucho con respecto al 30 de mayo, estimándose incluso un descenso en la participación.
Tras la participación del profesor Sánchez el turno fue para LUIS CARVAJAL, ex ministro y periodista. También refiriéndose a los resultados de las encuestas, Carvajal mencionó que una buena encuesta es infalible, pero que no debe olvidarse que una campaña política puede cambiar drásticamente en un par de semanas, tal como ocurrió en el país. En los 15 días en que no se llevaron a cabo encuestas públicas, varios hechos marcaron el descenso de Mockus y el ascenso de Santos, como por ejemplo el desempeño en los debates, la capacidad de identificar posibles aliados para segunda vuelta y el peso del voto uribista, entre otros factores.
Si se miran las tendencias electorales emitidas por los distintos encuestadores, además, se nota una tendencia al alza por parte del candidato Santos, que a través de buenas estrategias de campaña logró consolidarse las dos semanas anteriores a la elección. Antes de primera vuelta, Santos obtenía los siguientes porcentajes en intención de voto: 34% en la encuesta Gallup, 35% en la de Napoleón Franco, 39% en la del Centro Nacional de Consultoría y 35% en la Datexto, para finalmente lograr un 46% el día D. Ante esta realidad puede anticiparse que en la segunda vuelta aumentará el apoyo por el candidato Santos, en contraposición a un crecimiento muy tímido por parte de Mockus.
Siguiendo con la línea de análisis de ascensos y descensos, el ponente manifestó el error de Mockus al “ponerle una vela a Dios y la otra al diablo”, cuando el mismo día se reunió con el presidente Uribe para manifestarle que él también podría cuidar los “huevitos de la seguridad democrática”, a la vez que adelantaba escuetas comunicaciones con Gustavo Petro, candidato presidencial por el partido Polo Democrático Alternativo, para un eventual apoyo de esta colectividad en segunda vuelta.
Frente a cómo se comportarán los votos de los demás candidatos que participaron en primera vuelta, se calcula que el 70% de los votantes de todos los partidos se irán con Santos, excepto en el caso del Polo. Eso significa que Mockus tiene el reto de convocar a los abstencionistas, aunque los cálculos no son para nada alentadores. Hay que tener en cuenta que la cultura política no cambia tan rápido y que los abstencionistas no son fáciles de convencer, por lo que es pretencioso e ingenuo suponer que la participación electoral podría crecer de 14 a 20 millones, como lo aseguran los verdes. A menos que se generen estímulos externos lo suficientemente fuertes para cautivar nuevos votantes o hacer que los actuales cambien su voto, la tendencia seguirá como viene. El país ha mostrado avances importantes en la mayoría de campos, una solidez en términos macroeconómicos y estabilidad en el dólar, lo que indica que no habrían de producirse cambios importantes en la dirección del voto. Adicionalmente, como lo mencionó uno de los asistentes al conversatorio, en Colombia más que abstencionistas hay un gran número de ciudadanos desinteresados en la política, que suman casi el 50% del potencial electoral, población que va a ser casi imposible enrollar en la próxima jornada electoral. Otro tema de gran importancia tratado por el ponente fue el divorcio, no sólo entre partidos políticos y congresistas como ya lo había mencionado el profesor Rubén Sánchez, sino entre partidos políticos y ciudadanía, en el entendido de que los partidos políticos son el canal de intermediación y representación por excelencia entre el ciudadano y el Estado. En palabras del ponente, parece haber un distanciamiento entre las directivas de los partidos, dominadas en su mayoría por los parlamentarios en ejercicio, y los votantes de base, con quienes el contacto parece reducirse a época electoral. El control de los partidos y de los recursos que esos partidos reciben por parte de la organización electoral están, por lo menos en el caso del partido liberal, como lo manifiesta el doctor Carvajal, en manos de congresistas a quienes no se les hace ningún tipo de seguimiento y control ni se les exige rendición de cuentas alguna; tema frente al cual la academia debería prestar especial atención.
Además de lo anteriormente dicho, el ponente llama la atención sobre el tipo de elector derivado de este distanciamiento entre partidos y ciudadanos, al que califica como contestatario; personas que no estudian opciones ni votan de manera crítica, muchas veces porque no se sienten representados por las banderas o posiciones del partido al que dicen pertenecer.
Como dato interesante, Carvajal Basto mencionó que el partido Liberal pasó de un potencial electoral en elecciones presidenciales del 57% en 1974 al 4,4% en 2010, lo que llama la atención sobre la sobrevivencia en importancia de los partidos.
Si bien los partidos políticos, en especial los tradicionales, siguen jugando un papel muy importante y decisivo sobre todo a nivel territorial, hay una deuda que saldar con los ciudadanos del común, en tanto éstas agremiaciones tienen el papel no sólo de recibir y tramitar las demandas sociales sino de servir como punto de referencia ideológica para el desarrollo de la sociedad. Se requiere un esfuerzo particular en el caso de las grandes ciudades y las nuevas generaciones, para quienes la vinculación formal a un partido político ya no constituye el centro de la actividad política. De allí la relevancia de tener en cuenta el llamado voto de opinión que, a pesar de ser un voto volátil, representa un porcentaje importante a la hora de elegir un representante.
Antes de finalizar, el ex ministro Carvajal manifestó que está seguro de que Juan Manuel Santos será elegido como presidente el próximo 20 de junio, no sólo porque las encuestas y las adhesiones políticas lo están manifestando, sino porque como candidato tuvo la capacidad de identificar y reflejar las preocupaciones de los colombianos.
Ya para cerrar el conversatorio, los asistentes hicieron referencia a temas como los siguientes: -La importancia de la movilización lograda por la ola verde, que dio cuenta de que se puede despertar el interés ciudadano por la política, en particular en temas tan sentidos como la lucha contra la corrupción y el cambio en las prácticas políticas.
-El esfuerzo del partido Verde de consolidarse como fuerza política, y el gran número de votos obtenidos siendo ésta la primera vez que se enfrenta a una campaña presidencial.
-La votación de Santos demostró el altísimo respaldo de la ciudadanía a la gestión de Álvaro Uribe, y el papel que éste presidente puede seguir jugando en la política nacional después de finalizado su gobierno.
-La fuerza del liderazgo personal y el estilo de gobierno de un dirigente, que es capaz de dar una nueva dinámica al sistema político y mover los cimientos de los partidos políticos tradicionales, tal como se ha visto en Venezuela con el presidente Hugo Chávez y en Colombia con el presidente Uribe.
-La importancia de la existencia de partidos políticos sólidos, capaces de convocar la ciudadanía y agruparla en torno a ciertas identidades políticas.
-El creciente interés de los jóvenes por vincularse al debate político, aunque esto no se haya visto necesariamente reflejado en las urnas.
-Las altas metas autoimpuestas por el candidato Santos, después de un excelente papel como Ministro de Defensa y ahora como el candidato con mayor favorabilidad para ganar las elecciones.
-La eficiencia de la Registraduría que dio cuenta de la capacidad de las instituciones colombianas de jugarle “limpio” a la democracia, por lo que se esperan escrutinios sin mayores sorpresas o denuncias de fraude el próximo 20 de junio.
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