Colombia después de las elecciones legislativas, un nuevo escenario político
Fecha de publicación: 20 de marzo de 2026
- Tras los resultados del 8 de marzo, el escenario político colombiano muestra una reconfiguración tanto en la competencia presidencial como en la dinámica del Congreso.
- Los hallazgos de la Veeduría Ciudadana: Entorno Electoral 2026 del ICP y la Fundación Colombia 2050 permiten analizar cómo distintas formas de violencia pueden incidir en las elecciones y favorecer riesgos de cooptación criminal del Estado.
Colombia llevó a cabo elecciones legislativas para elegir a los congresistas del Senado y la Cámara de Representantes para el periodo 2026–2030. La jornada, que se llevó a cabo el 8 de marzo, incluyó también las consultas interpartidistas de distintas coaliciones políticas para unificar una candidatura presidencial: la Gran Consulta por Colombia, de la centroderecha; la Consulta de las Soluciones, del centro y la Consulta del Frente Amplio de la izquierda.
En total, 20.827.473 ciudadanos participaron en la jornada electoral, de un total de 41.287.084 personas habilitadas para votar, lo que equivale a una participación del 50,44 %, frente al 46,86 % registrado en 2022. Esto representa un aumento de 3,58 puntos porcentuales, es decir, 2.637.170 votantes más.
Principales resultados
Consultas interpartidistas
La Gran Consulta por Colombia fue la de mayor participación. En ella compitieron nueve candidatos y se registraron 5.857.395 votos. La ganadora fue Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático, con más de 3 millones de votos. En segundo lugar Juan Daniel Oviedo, quien participó en la consulta como precandidato independiente, con más de 1,2 millones de votos.
Días después, Valencia anunció a Oviedo como su fórmula vicepresidencial, con el mensaje de llegar unida a la primera vuelta y sumar respaldos dentro de la coalición.
La Consulta de las Soluciones: Salud, Seguridad y Educación, de centro izquierda, contó con la participación de dos candidatos y obtuvo 618.705 votos. De ese total, 574.670 correspondieron a Claudia López, exalcaldesa de Bogotá y aspirante por firmas, quien resultó ganadora de la consulta.
Por su parte, en la Consulta del Frente Amplio participaron cinco candidatos que obtuvieron 595.978 votos. El ganador fue Roy Barreras, quien participó con el aval de su partido político La Fuerza de la Paz, con 257.037 votos.
Senado de la República
El Pacto Histórico, partido oficialista, se consolidó como la lista más votada con 22,72 %, seguido por el Centro Democrático (15,62 %) y el Partido Liberal (11,71 %).
Completan la distribución de fuerzas políticas en el Senado:
- Alianza por Colombia 9,80 %
- Partido Conservador 9,59 %
- Partido de la U 8,06 %
- Coalición Cambio Radical – Alma* 6,42 %
- Coalición Ahora Colombia (Dignidad y Compromiso, Nuevo Liberalismo y Mira) 4,63 %
- Salvación Nacional 3,63 %
*Coalición Alma: Alianza Social Independiente (ASI), Alianza Democrática (ADA), Colombia Justa Libres, Dignidad Liberal, Liga de Gobernantes y Gente en movimiento.
**Los resultados presentados en la nota corresponden al preconteo publicado por la Registraduría Nacional del Estado Civil en su página web oficial, dado que se está a la espera de los resultados finales del escrutinio.
Estos resultados dejan varias lecturas clave:
- Los resultados evidencian que no hay una mayoría automática en el Senado, por lo que la gobernabilidad dependerá de la construcción de acuerdos y mayorías variables entre partidos y coaliciones.
- En ese escenario, los partidos tradicionales (Liberal, Conservador y de la U) se consolidan como actores bisagra, con capacidad de inclinar las mayorías legislativas y definir la viabilidad de las iniciativas más relevantes.
- La izquierda mantiene una presencia relevante en el Congreso, pero su capacidad de convertir ese peso en gobernabilidad dependerá del resultado presidencial y de su capacidad para asegurar el respaldo de los partidos tradicionales.
- La derecha muestra un crecimiento relevante, impulsado por el fortalecimiento del Centro Democrático, que incrementa en cuatro sus curules en el Senado frente al período legislativo actual, al pasar de 13 a 17, y por el ingreso de Salvación Nacional, que obtiene cuatro escaños.
- El centro pierde fuerza y capacidad de incidencia propia, con una reducción de figuras representativas y una menor posibilidad de proyectarse como una opción con peso legislativo articulado.
Cámara de Representantes
En cuanto a su composición para el periodo 2026 – 2030, el Pacto Histórico se posiciona como la fuerza con mayor número de curules (39), seguido por el Centro Democrático (31), el Partido Liberal (26) y el Partido Conservador (20).
También tienen representación el Partido de la U (11), Cambio Radical (10) y la Alianza Verde (7). En menor proporción, ingresan a la Cámara partidos y movimientos como Creemos (2), Salvación Nacional (2).
A estos se suman las curules asignadas por ley a las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP) con 16 curules, las de comunidades afrodescendientes (2), indígenas (1) y la circunscripción internacional (1). Así como la curul del Estatuto de la Oposición, que será ocupada por quien obtenga el segundo lugar en la carrera presidencial.
**Los resultados presentados en la nota corresponden al preconteo publicado por la Registraduría Nacional del Estado Civil en su página web oficial, dado que se está a la espera de los resultados finales del escrutinio.
Análisis del proceso electoral
Los resultados del 8 de marzo muestran una reconfiguración del escenario político colombiano, tanto en la competencia presidencial como en la dinámica del Congreso. A continuación, se presentan algunas consideraciones generales frente a este nuevo panorama electoral:
- Una nueva configuración de la carrera presidencial
Los resultados de las consultas no solo definieron candidaturas, sino que también reordenaron el tablero político. La victoria de Paloma Valencia fortalece a la centroderecha en la competencia presidencial, mientras que Juan Daniel Oviedo se proyecta como una figura con potencial de atraer a votantes no alineados con las opciones más polarizadas.
En este contexto, se configura una reacomodación del escenario político, marcada por la aparición de nuevas opciones y por una alta capacidad de movilización de la Gran Consulta, que podría traducirse en una ventaja de cara a la primera vuelta presidencial.
- Del uribismo vs. antiuribismo al petrismo vs. el antipetrismo
Uno de los cambios más relevantes es la transformación de la competencia electoral: el país ha pasado del uribismo vs. antiuribismo al petrismo vs. antipetrismo. En este escenario confluyen sectores que, más que identificarse con partidos, se movilizan por su posición frente al gobierno.
- El Congreso como una lógica de poder
Los resultados legislativos no deben leerse sólo en términos de partidos, sino de alineamientos reales de poder. Sectores de partidos tradicionales han acompañado al Gobierno nacional, lo que confirma la persistencia de estructuras políticas y la importancia de las estructuras territoriales y redes políticas tradicionales.
La gobernabilidad dependerá de coaliciones y de un reacomodo constante de fuerzas, donde distintos actores buscarán mantener o reconfigurar su poder según el rumbo de la elección presidencial.
- La violencia electoral podría significar riesgos en la cooptación criminal del Estado
Además de los resultados políticos, es necesario prestar especial atención a las condiciones en las que se desarrolló la jornada electoral, en particular a los hechos de violencia que pueden afectar la competencia democrática y favorecer riesgos de captura criminal del Estado.
En este contexto, el ICP, junto con la Fundación Colombia 2050, adelanta una veeduría ciudadana del entorno electoral en territorio, con presencia de 126 veedores en 42 municipios priorizados. A partir de este ejercicio, se publicó un primer reporte que documenta hechos de violencia y riesgos identificados en las semanas previas a la jornada electoral.
Estos hallazgos permiten avanzar en el análisis de cómo distintas formas de violencia en los territorios pueden incidir en las elecciones y favorecer riesgos de captura criminal del Estado y de afectación de la representación política.