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La letanía de fiascos del gobierno hablan por sí solos.

El 1ero de abril del 2020, una editorial apareció en el periódico de mi ciudad en la que el autor declaraba que la pandemia COVID-19 demostraba que el capitalismo es “deplorablemente inadecuado para sostenerse a sí mismo a través de cualquier tipo de crisis importante”. Sugirió que debemos aceptar una expansión masiva del gobierno sin ofrecer el más mínimo indicio de que esta prescripción podría crear un problema o dos.

Fue impresionante leerlo. Me anticipé a la línea, “¡Día de los inocentes!” pero este tipo no estaba bromeando. Lée la editorial tú mismo aquí.

Apenas unas semanas posteriores a la pandemia, hizo un juicio radical sobre todo un sistema económico (que en su forma pura, ¡ni siquiera tenemos!), no sólo por el momento, sino por la duración que pueda tener la crisis.

Intenta seguir ésta lógica: Un virus inesperado aparece a medio mundo de distancia. Una dictadura socialista de un solo partido miente sobre su existencia, las cárceles amenazan a los médicos y silencian a los críticos, un mal a gran escala que conduce directamente a la muerte de cientos de miles de personas en todo el mundo ¿Y es culpa del capitalismo?

Eso normalmente provocaría un poco de duda sobre las dictaduras socialistas, pero no en este caso. El autor llega directamente a la conclusión de que el capitalismo no puede manejarlo y lo que necesitamos aquí es la aceptación acrítica de un gobierno gigantesco (como el que tienen en el lugar de donde vino el virus).

Por supuesto, no se puede seguir la lógica porque no hay ninguna. Ni una pizca. Es la vieja y familiar reacción instintiva con la que los defensores de la libertad y los mercados tratan diariamente.

El capitalismo, incluso cuando está adulterado con interminables restricciones, impuestos, amiguismo político y similares, está a un pelo de la condena sin sentido. El Estado benevolente, a pesar de sus monótonos y a menudo mortales fracasos, consigue la bendición de todos.

Los que piensan así juzgan al capitalismo con un ideal ficticio y utópico y lo encuentran deficiente; juzgan al Estado por las buenas intenciones que expresa nada más. Se hacen la vista gorda cuando sus intenciones no son realmente buenas o cuando producen resultados desastrosos. El escritor de la carta no pudo esperar hasta el final de la pandemia para hacer una evaluación informada; juzgó al Gran Gobierno como si hubiese logrado un jonrón antes de que llegara a primera base. ¡Lo que sea que el Estado haga para manejarlo debe ser correcto! Esa es una afirmación mágica que avergonzaría incluso a un médico brujo sin licencia.

Mientras tanto, mientras los políticos tratan con la pandemia cerrando todo e inflando la deuda nacional, los capitalistas están acelerando la producción de los mismos dispositivos y equipos médicos necesarios para resolver el problema.

¿De dónde viene esta tontería de culpar al capitalismo? Ese es un tema intrigante, pero uno para otro ensayo. Por ahora, sólo quiero ofrecer un catálogo parcial de acciones dudosas del Estado como se documentan en estos artículos. No es la última palabra sobre el asunto porque la pandemia está en curso, y los gobiernos no han terminado todavía. Tenga por seguro que habrá muchas más travesuras en el futuro cercano. Mientras tanto, los titulares por sí solos deberían inocular a la mayoría de los lectores contra el virus de que “el gobierno siempre tiene la razón”:

“El sistema de salud del gobierno canadiense se desmoronó bajo el COVID-19” por Peter St. Onge

“Una carta abierta al tirano de Virginia” por Jeff Minick

“Propietaria de salón liberada después de que el juez la sentenciara a prisión por reapertura: Necesito alimentar a mi familia” por Emily Jashinsky y Madeline Osburn

“El cierre es la mayor violación de derechos en un siglo” por David Marcus

“Los cierres rígidos son malos para nuestra salud” por Hans Bader

“La FDA sólo puede acelerar la medicina porque la ha retrasado en primer lugar” por Erik Lidstro

“3 Políticas económicas que hicieron que la pandemia de COVID-19 fuera peor de lo que tenía que ser” por Patrick Carroll

“La vigilancia de masas se está extendiendo con el COVID-19” por Mitchell Nemeth

“La crisis de COVID-19 es el resultado de décadas de mal gobierno de la FDA” por Gavin Wax

“Más burocracia no es la respuesta al COVID-19” por Veronique de Rugy

“Con COVID-19, lo que no está prohibido es obligatorio y está subvencionado” por J. D. Tuccille

“Cómo la mala regulación y la burocracia desaceleraron la lucha contra el mortal virus Wuhan” por Issues & Insights Editorial Board

Esta columna se publicó originalmente aquí

Autor: Lawrence W. Reed is President Emeritus and Humphreys Family Senior Fellow at FEE, having served for nearly 11 years as FEE’s president (2008-2019). He is author of the 2020 book, Was Jesus a Socialist? as well as Real Heroes: Incredible True Stories of Courage, Character, and Conviction and Excuse Me, Professor: Challenging the Myths of Progressivism.

Este contenido es responsabilidad exclusiva del autor y sus opiniones no comprometen la posición del ICP.

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