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Un mundo más libre es posible: Reflexiones sobre la post-pandemia

Autor: Javier Garay – PhD – Docente Investigador – OASIS. Docente e investigador de la facultad de finanzas, gobierno y relaciones internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

Este contenido es responsabilidad exclusiva del autor y sus opiniones no comprometen la posición del ICP.

Como resultado del confinamiento en diversas partes del mundo, los individuos han comenzado, sin ser obligados por ningún poder central, a reconocer la importancia de la asociación, de la colaboración con sus pares. De allí, han salido expresiones voluntarias, descentralizadas y espontáneas para resolver problemas puntuales o, simplemente, para tolerar el aislamiento (como por ejemplo los conciertos y los cantos en Italia, España o Colombia).

El conocimiento no es algo individual. Una de sus fuentes es la lectura. A través de esta, los autores nos hacen ver cosas que no veíamos o que ni habíamos contemplado. A su vez, nos transmiten resultados de reflexiones que muchos, antes que ellos, hicieron sobre temas específicos. La otra fuente es la comunicación. El debate, la discusión de ideas, el contraste de puntos de vista es esencial, no solo para saber que hay formas de entender los fenómenos más allá de lo que uno cree, sino para enriquecer los puntos de vista y cuestionarlos.

La integración de esas dos fuentes de conocimiento es, tal vez, lo que más valoro de los Círculos de Lectura, propiciados por el Instituto de Ciencia Política desde el segundo semestre de 2019 y de los cuales he sido honrado con una invitación a moderarlos. En nuestra reunión más reciente, por medios virtuales, tuvimos la ocasión de discutir una parte de una de los famosos libros de Francis Fukuyama.

En uno de los apartados, el autor reflexiona sobre la importancia de analizar diferentes caminos históricos para sacar las conclusiones adecuadas. La comparación entre trayectorias enriquece el análisis pues evita que caigamos en la aproximación determinista de la historia. En ésta, se asume que las cosas sucedieron de la manera que lo hicieron porque así tenían que suceder. Se ignoran hechos del azar y/o procesos que, por marginales, pueden dar lugar a grandes cambios en el largo plazo.

Semejante idea no podía pasar desapercibida para los contertulios del Círculo de Lectura, en particular, para los acontecimientos en el marco de los desafíos que nos está planteando a la humanidad la actual pandemia y sus crecientes efectos económicos, sociales y políticos. El determinismo nos lleva a pensar que, como resultado de los debates actuales, de las ideas que se están evidenciando, de la inestabilidad, de la incertidumbre y de las decisiones políticas para atender, en el corto plazo, la crisis, el futuro tenderá a ser profundamente iliberal. Incluso, anti-liberal.

No obstante, de esta misma crisis se pueden extraer otras lecciones que pueden llevarnos a pensar que la resignación a semejante mundo y sus indeseables consecuencias no es necesariamente la opción.

Un listado no exhaustivo que hicieron los jóvenes, juiciosos y reflexivos participantes en el Círculo, se los comparto a continuación.

  • TODO DEPENDE DE LA NARRATIVA

Uno de los obstáculos a la implantación de sociedades alejadas de los valores liberales tiene que ver con las acciones que los defensores de estos adelantemos. Tenemos evidencia de la incapacidad de los estados para enfrentar la actual crisis. Esto no tiene que ver tanto con evitarla o preverla (¿quién podría?) pero sí con la forma como se está enfrentando.

En Colombia, vemos un gobierno asediado por solicitudes corporativistas de diversos sectores, así como por luchas de egos entre diferentes niveles de gobierno. Además, como en el caso de la eliminación de aranceles en ciertos sectores, con una demostración de las dificultades que suponen las restricciones al libre comercio.

Por ello, es importante adelantar una interpretación de los fenómenos con lentes liberales, que pueden ser percibidos de manera menos negativa por los individuos.

  • LA COOPERACIÓN Y LA SOLIDARIDAD SON ESPONTÁNEAS

No solo en Colombia, sino como resultado del confinamiento en diversas partes del mundo, los individuos han comenzado, sin ser obligados por ningún poder central, a reconocer la importancia de la asociación, de la colaboración con sus pares. De allí, han salido expresiones voluntarias, descentralizadas y espontáneas para resolver problemas puntuales o, simplemente, para tolerar el aislamiento (como por ejemplo los conciertos y los cantos en Italia, España o Colombia).

No sabemos qué implicará en el futuro. No sabemos si esas redes se mantendrán. No obstante, pueden hacer evidente a los individuos que no requieren de la acción estatal para actuar y alcanzar sus objetivos por medio de la cooperación con los semejantes.

  • UN DESAFÍO A LAS ILUSIONES DE LA INGENIERÍA SOCIAL

Uno de los contertulios señaló que esta crisis nos está enfrentando, como humanidad, a nuestra vulnerabilidad, fragilidad y desconocimiento. Desde hace mucho tiempo, no teníamos que reconocer que es mucho más lo que no sabemos, lo que no podemos prever. Esto puede crear la conciencia sobre la imposibilidad de las soluciones mágicas, de los atajos para la solución de los muchos problemas que tenemos en la sociedad.
Reconocer nuestra fragilidad lleva necesariamente a actitudes más humildes. Y la humildad es una condición necesaria para la creación de sociedades liberales.

  • LOS ENEMIGOS DE AYER SON LOS HÉROES DE HOY

Antes de la crisis, en Colombia había una guerra abierta en contra de todo tipo de innovaciones tecnológicas. Empresas de domicilios, por ejemplo, habían sido cuestionados por supuestamente pauperizar el trabajo.

No obstante, hoy son esas empresas las que no solo están atendiendo de manera masiva las necesidades y deseos de los que tienen que estar en confinamiento, sino que también están siendo la fuente de ingresos para miles de familias que han sido duramente afectadas como resultado del profundo golpe a la economía “normal”.

  • “ÉRAMOS FELICES Y NO LO SABÍAMOS”

Hace unos días, en el diario El País de España, se publicó un artículo con ese título. En este se retrata cómo el confinamiento nos hace valorar lo que antes dábamos por sentado. Los pequeños detalles de la vida, que pasábamos por alto, hoy nos hacen ver lo agradable que era nuestra vida antes de la crisis.
Pero, hoy, muchas de esas pequeñas cosas las hemos perdido. Tal vez, momentáneamente. Tal vez, por siempre.

Esto puede llevarnos, como sociedad, a reconocer que lo que tenemos en un momento dado es resultado de esfuerzos históricos, pero que no podemos dar por sentado. El ser humano tiene que enfrentar en todo momento la escasez, su fragilidad. Por ello, cualquier cosa requiere de esfuerzo, dedicación, paciencia, tiempo, prueba y error.

Si esto lo aprendemos cuando volvamos a salir y podernos tomar un café con nuestros amigos, también podremos retar esas tendencias tan recientes en las que la impaciencia y los resultados mágicos eran la norma. Si persiste la pobreza no es por la mala intención de unos pocos. Y no se soluciona porque encontremos a verdaderos “padres” que, al tener poderes ilimitados, nos vuelvan ricos a todos.

Tal vez aprendamos a valorar un poco más con lo que contamos y, así, entendamos de una vez por todas que la solución a los problemas puede estar en mecanismos contraintuitivos, de largo plazo.

  • EN EL FONDO: LAS NUEVAS GENERACIONES…Y LAS NO TAN NUEVAS

¿Cuál será el impacto de esta situación de miedo, aislamiento y escasez para los niños de la actualidad? Generaciones como los denominados milenials y centenials han demostrado una inmensa empatía, pero la preferencia por ideas equivocadas, como resultado de la falta de humildad, de dar las cosas por sentado, de creer que la cuestión es de malas intenciones. Han sido entusiastas al buscar líderes de buenas intenciones que solucionen todos los problemas.
No obstante, como mencioné antes, hoy están siendo retados en esas creencias. En cuestión de días se borraron todas sus rutinas. La seguridad que tenían desapareció en una crisis global.

Además, están los niños que, si bien no entienden del todo lo que está sucediendo, están viviendo una experiencia que marcará sus vidas…y su forma de pensar, de entender su entorno, sus expectativas. De nuevo, la importancia de las pequeñas cosas: son niños que, de un momento a otro, tuvieron que enfrentarse al encierro y resolver el problema, por ejemplo, de no aburrirse. ¡Hasta la creatividad a la hora del juego tendrán que desarrollar!

  • UNA ÑAPA: LA IMPORTANCIA DEL AHORRO Y EL EMPRENDIMIENTO

Aún estamos comenzando a vivenciar la crisis generada por la pandemia. Luego, vendrá la crisis económica, que será inevitable. Muchos tendrán que enfrentar momentos de penuria. Incluso, la pérdida total de sus ingresos. Esto puede impactar de dos maneras en la forma como se entiende la vida en sociedad. De un lado, se puede reconocer la importancia del ahorro y de llevar una vida austera. Del otro, el desespero puede dar lugar al surgimiento de miles, de millones de ideas que pueden tener, algunas de ellas, éxito económico.

Si esto es así, estaremos ante el crecimiento de una sociedad que, no solo cree en los principios de una sociedad abierta, sino que vive sus valores principales.

  • ¿EXCESO DE OPTIMISMO? RESISTAMOS EL DETERMINISMO

Cada lector podrá encontrar muchas otras fuentes que nos hagan pensar que, aunque en el corto plazo nos tengamos que enfrentar a sociedades anti-liberales, en el mediano o largo plazos, los valores liberales predominarán. Pueden estar reflexiones estar montadas sobre un exceso de optimismo, que tanto necesitamos en estos momentos, pero que nos ha demostrado ser una decisión de vida equivocada cuando de crisis como la actual pandemia se trata.

No obstante, nos queda la esperanza que nos dejó ver Fukuyama (¿quién lo hubiera pensado?) y que muchos autores como Karl Popper o Ludwig von Mises nos habían señalado: la historia no está escrita. Sus resultados dependen de múltiples causas, la mayoría de ellas sustentadas tanto en el azar, en cosas que no podemos controlar, como en la acción humana, incontrolable e imprevisible por naturaleza, pero que depende de los modelos mentales que se compartan en momentos específicos.

Esos modelos mentales, a su vez, son resultado del conjunto de creencias, valores y experiencias que definen a la sociedad. Seguramente la pandemia de 2020 estará en el fondo de esa definición para la sociedad de los próximos años.

Ya veremos. Por ahora, permitámonos un poco de optimismo prudente y de seguirnos encontrando en nuestros Círculos de Lectura.

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